RESTRUCTURACION DE PASIVOS ¿Qué es y para qué sirve?
Los pasivos de un negocio son la fuente de financiamiento que nos permitirá el funcionamiento de la empresa tanto en el corto como en el largo plazo. Normalmente los pasivos en el mundo de las pymes son una mezcla de suerte y esfuerzo, sin gran planificación más que su fin último, obtener financiamiento.
Los pasivos de una empresa, sea cual sea su tamaño son de tres tipos:
Pasivos de corto plazo.
Pasivos de largo plazo.
Patrimonio.
Cada uno de estos tipos de pasivos está ligado a dos conceptos fundamentales para el éxito de nuestro negocio, exigibilidad y rentabilidad.
El primero de ellos, la exigibilidad se relaciona con nuestros flujos de caja y el día a día del negocio, el segundo, la rentabilidad, se relaciona con la forma de multiplicar los beneficios a través de recursos de terceros, de ahí su importancia.
En la medida que los pasivos son de un plazo menor, su exigibilidad o inmediatez de pago es mayor, por otra parte en la medida que financio mi negocio con una mayor proporción de deuda respecto del patrimonio (deuda con los dueños de la empresa) obtengo una mayor rentabilidad de los recursos.
La estructura de pasivos ideal para cualquier empresa, es aquella que permita equilibrar adecuadamente la exigibilidad de los pasivos con la liquidez de los activos, así por ejemplo es impensable financiar un pasivo de largo plazo, como una oficina o local comercial o una maquina, con una línea de crédito bancaria.
Los pasivos de corto plazo deben corresponder a aquella proporción que permita financiar el ciclo de explotación de nuestro negocio a través de créditos de rápida liquidación, como líneas de crédito normales o de factoring, líneas de capital de trabajo, o créditos en cuotas en plazos inferiores a 12 meses, cual elegir dependerá de la naturaleza del negocio y del ciclo de ventas, factores como la estacionalidad pasan a ser importantes al minuto de definir la fuente de financiamiento.
Los pasivos de largo plazo deben ser aquellos que financien activos o necesidades de largo plazo, como la compra de maquinarias, vehículos o equipos, y las fuentes de financiamiento adecuadas van desde créditos hipotecarios, leasing o créditos en cuotas superiores a un año, dependiendo de que estemos financiando.
El Patrimonio de la empresa, o lo que es lo mismo el aporte de capital de los dueños para el funcionamiento de la empresa, va ligado al grado de riesgo que la empresa esté dispuesta a asumir, así una empresa con un pequeño patrimonio y una deuda proporcionalmente alta aumenta su riesgo pero también su rentabilidad, ya que con pocos recursos es posible obtener frutos y a su vez permite utilizar los recursos disponibles en otros negocios que puedan entregar diversificación a nuestra “cartera de negocios o inversiones”, recordemos que nunca es bueno concentrar los esfuerzos en una sola área de negocios.
Así para obtener resultados óptimos en nuestro negocio, planifiquemos nuestras fuentes de financiamiento, y si en el camino nos damos cuenta que la estructura de pasivos que poseemos no es la más adecuada, debemos realizar una reestructuración de pasivos en función de conceptos los antes mencionados.
La reestructuración de pasivos es una herramienta útil y al alcance de cualquier empresa que tenga un funcionamiento sano y al día, por lo que revisar constantemente esta estructura de pasivos es vital para no caer en moras o atrasos, es ahí cuando las puertas se empiezan a cerrar, por lo tanto es fundamental no dejar que sea demasiado tarde.
El éxito de su empresa depende de usted como empresario y de preocuparse de estas pequeñas cosas que hacen una gran diferencia.
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